lunes, 1 de febrero de 2010

A la hora del café...



Llevamos 6 días en un pueblecito costero de la Patagonia Argentina. De relax, playa, verano, siesta, café... y entre conversaciones y silencios surgió este texto.

Aunque lo intentes no lo vas a conseguir. Allá donde vayas, sea la hora que sea, escuches lo que escuches y veas lo que veas es imposible escapar de él. Y no, no estoy hablando del “mate”, sino de futbol en Argentina. Porque Argentina es fútbol. En la calle, en los bares, en las radios, las televisiones, los juegos de la play, el tiempo libre, las conversaciones, los telediarios…futbol y más futbol. Liga argentina, española, inglesa o mozambiqueño, no importa. Cuando el futbol aparece el país se paraliza, y como aparece por todos lados pues Argentina podríamos decir que es un país paralizado. A ésta realidad ( que se puede extrapolar también en mayor o menor grado a otros países ) le he podido encontrar dos razones, una de positiva y otra de no tan positiva. Para el primer razonamiento optimista me voy a dirigir al controvertido artista americano Andy Warhol para encontrar una más que parecida comparación:

“Una coca-cola siempre será la misma independientemente de tu clase social, tu sexo o religión. Un indigente puede estar bebiéndose una coca en el barrio del Bronx al mismo tiempo que los Kennedy pueden estar en la Casa Blanca también con una coca-cola, ni más buena ni menos buena que la del indigente. Una coca siempre será una coca”.
Pues con el futbol en Argentina pasa algo parecido. Por ejemplo, ser de Boca es ser de Boca, tanto para un gaucho de la Pampa, como para un “porteño” de la capital como para un indígena quechua de la frontera con Bolivia. Y tener algo en común independientemente de tu status social es algo a valorar en las comunidades actuales, donde la individualidad y el egoismo están cada vez más en alza, provocando situaciones más intolerantes en las relaciones interpersonales. Compartamos algo, aunque sea una coca-cola o futbol. La parte más pesimista de todo esto sería analizando la historia de la humanidad. Desde que el hombre es hombre, hace miles y miles de años, ha existido una lucha innata por evolucionar y progresar. Hemos sobrevivido a glaciaciones, a sequías, a migraciones kilométricas y a guerras centenarias. Hemos llegado a inventar la rueda, a crear el fuego, a ser quemados en la inquisición por defender unas ideas para acabar en pleno siglo XXI sentados en un sofá viendo un partido de futbol amistoso.

Al fin y al cabo este texto es una explicación de las fotos . La primera es que acá hasta el sol puede ser un balón por tal de cantar un gol. La segunda es que siempre tienes que estar con la Selección, aunque vivas en la calle y sea la única camiseta que tengas...

sábado, 30 de enero de 2010

Península Valdés, naturaleza salvaje





Península Valdés:

"Este lugar no es un Hospital pero el silencio aquí es igual de importante". Así de contuntende nos recibía un cartel informatvo al inicio del sendero. A juzgar por lo amenazante del mensaje empezamos nuestro trayecto con la sensación de que algo importante estaba sucediendo abajo del acantilado. Caminando sigilosos nos entrontramos de immediato otro cartel con un mensaje algo más suave e incluso persuasivo: "Guarden silencio y escuchar la naturaleza". El grado de intrigo y misterio aumentaba en nosotros a pasos agigantados. Como dos detectives novatos avanzábamos concentrando nuestros esfuerzos en nuestros sentidos más periféricos: la vista y el oído. En seguida empezamos a escuchar no muy lejos de nuestra posición, algunos rugidos ensordecedores. Nuestro corazón empieza a acelerarse y una sonrisa nerviosa empieza a aparecer automáticamente en nuestra faz. Los rugidos feroces se hacen más fuertes y cercanos a medida que nos acercamos más... De repente, de entre la maleza del camino, un animal a paso lento se interpone en nuestro camino ¿Qué es esto? Abro la guía e identifico rápidamente su nombre: !Armadillo! Seguramente el pobre animal se merecía más atención, pero hipnotizados por el ruido ensordecedor que oíamos de fondo no podíamos entretenernos con el gracioso animal acorazado. Llegamos al acantilado. Nos disponemos detrás de un arbusto y observamos en silencio absoluto el tremendo espectáculo que tenemos delante. Mi boca se abre de emoción y me froto fuerte los ojos para corroborar realmente si loque estoy viendo es o no un sueño. Mi cámara fotográfica hecha humo!!! Delante nuestro, a menos de 15 metros, una manada de leones y lobos marinos en plena época de reproducción. El guarda dice que hay unos 800, entre ellos 300 crías. De telón de fondo para engrandecer más la escena, un océano atlántico de un color azul cielo despampanante con orcas flanqueando el horizonte. Éstas últimas no las podemos ver, pero se intuyen en la tensión del ambiente...
30-01-2010

jueves, 28 de enero de 2010

Ruta 40





9:00: el autobús apesta. Los asientos que nos han asignado están rotos y rajados y los cristales tienen más de un dedo de polvo. Así con este panorama empezamos nuestro día de viaje. La ruta 40 es una carretera sin asfaltar que transcurre durante 5000 kilómetros de Norte a Sur, paralela a los Andes. Dicen que es la ruta por carretera por excelencia, ya que no hay servicios, ni pueblos, ni asfalto, ni nada... Dicen también que ahora es el momento de disfrutarla, porque en breve se asfaltará, creceran comercios a su lado y todo se acelerará. Por delante 13 horas de autobús, por carretera de tierra y a una velocidad media de 50 km/hora. Un ritmo lento, muy lento... maravilloso!!!!
11:00: Primera parada, una gasolinera perdida en mitad del desierto patagónico. Hay una caseta autoconstruida con chapas y maderas que dice ser una tienda. Los dependientes son gauchos indígenas que venden productos autóctonos y hechos por ellos mismos. 20´después seguimos el viaje...
12:00: el sol de justícia empieza a hacer mella entre los pasajeros. El autobús no tiene aire acondicionado y fuera la temperatura roza los 40 grados. Un pasajero abre la ventana y otro la escotilla. Preferimos llenarnos de polvo y tierra pero que entre un poco de aire ( ahora entiendo la arena que hay acumulada en los cristales ) a pesar de que nuestros ojos están llorosos y mis vias respiratorias taponadas.
17:00: Intento dormir, pero entre el calor y los baches de la carretera sin asfaltar hasta conciliar el sueño es una quimera. Fuera el paisaje es igual, desierto, más desierto y desierto y nada alrrededor, ni una simple antena de cables ni una caseta... y así llevamos 300 kilómetros. Esto es la patagonia, espacios immensos deshabitados ( 0,5 habitantes por km2). La belleza de la soledad...
20:00: Abro los ojos y todo sigue igual. Desierto, más desierto... ¿Todo? No, el sol está un poco más bajo. Aquí después de tantas horas de monotonia y monopaisaje el sol y su movimiento es el cambio más significante...
22:00: llegamos al destino, una hora y 40´más tarde del horario previsto. Pero aquí, en la nada, el tiempo adquiere otra dimensión. Es lo bueno que tiene que nadie te espere en la llegada ni que tengas nada que hacer al día siguiente. Es lo bueno que tiene este viaje... y es genial!!!