sábado, 6 de marzo de 2010

Paraty






Paraty es un bonito pueblo marinero de Brasil. Hace siglos fue conocido porque por él pasaban famosos piratas, como Blake, quien dicen campaba a sus anchas por todas las tabernas del lugar. Después vivió una época de esplendor colonial grácias a la fiebre del oro que atrajo a cientos de portugueses y también, inevitablemente, a miles de esclavos africanos para "colaborar en la causa". Ahora vive un renacimiento histórico grácias a los turistas como nosotros en busca de playas, islas y fotos de postal.

Así pues, y aprovechando las treguas que nos daban las intensas e intermitentes lluvias, decidimos tomar un pequeño barco para explorar rincones paradisíacos.

Primero de todo, un buen recibimiento con fruta de temporada. La música en directo no puede faltar y dispuesto a ello, un brasileiro con guitarra en mano y aposentado en un mástil entretiene al respetable con remises de Gilberto Gil con la archiconocida "garota de ipanema".

Por la bahía aparecen pequeñas islas de un sólo inquilino, con lujosas mansiones y fabulosas playas privadas que hacen morir de envidia a los que, ya con suerte, podemos mirarlas desde la proa de la embarcación.

La excursión es totalmente recomendable por calas verdaderamente bellas y realmente especiales a los que, como nosotros, alucinamos al ver el contraste del verde selva deborado por el azul océano. Praia Vermelha, praia das Lulas e Ihla Rosa són algunos ejemplos de las playas en las que hemos navegado y...bañado!!!

Aquí pasaremos algunos días más, esperando a que pase el temporal para seguir nuestra ruta por la costa brasileira. Bonita espera, ¿verdad?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Hello Brasil!!!!!





“Florianópolis” puede que suene al nuevo estreno de Disney o tal vez a la nueva atracción de temporada de Port Aventura. No más lejos de la realidad, “Floripa” como se la conoce por los lugareños de la zona, es una ciudad del sur brasileiro no tan bonita como las playas que rodean a la más que cercana Ilha de Santa Catarina. De hecho aquí todavía se puede disfrutar de ríncones vírgenes que conviven en armonía con aldeas costaneras de pescadores.

Nuestra ruta por el país brasilero empieza aquí, y no perdemos tiempo en corroborar algunos tópicos 100% autóctonos: playas, piña colada, caipirinha, surf, mucha comida, música, zumos, olas…

El destino quiso que Murray, un mochilero australiano que conocimos en nuestra última estación argentina, nos recomendara un alojamiento caracterizado por sus desayunos, su tranquilidad y por la amabilidad de sus dueños. “Pousada do profesor” es su nombre y sus propietarios, un matrimonio de docentes que viven aquí su propio paraíso.

Y así fue como por esas casualidades de la vida, hemos venido a parar a un oasis a pie de playa, rodeado por un parque natural de dunas y costa salvaje, disfrutando de unos días de transición entre la espectacular Argentina y la sensual Brasil.

Sabemos que no es justo etiquetar a un país ni juzgarlo por sus tópicos, y en este mes y medio esperamos no dejarnos llevar por esos prejuicios apriorísticos que condicionan una opinión. Igualmente, aún es pronto para tan rotundas afirmaciones pero lo cierto es que aquí las playas son de ensueño, la comida exquisita, sus zumos y frutas excelentes y sus habitantes, según dicen, de los más felices y amables del planeta.

domingo, 28 de febrero de 2010

Bye ,Bye Argentina!!!









Como un festival pirotécnico que pone punto y final a toda fiesta mayor que se precie o al igual que todo macroconcierto termina con una canción sublime para despedirse de su público incondicional, nuestro viaje por tierras argentinas debía acabar con un espectáculo memorable. Y así fue, con las más extensas y altas cascadas de la tierra: Las cataratas de Iguazú.

Había llegado a nuestros oídos que los dos “top ten” de Sudamérica eran por un lado el maravilloso Glaciar Perito Moreno y por otro el parque nacional de Iguazú.
El listón estaba muy alto, pues las sensaciones y vivéncias que experimentamos en el primero eran difíciles ya no sólo de superar, sino de igualar.
Ávidos por comprobarlo y, acompañados de un día extrañamente radiante por el microclima reinante en la zona, comenzó nuestra última excursión por la tierra del tango.

Ya dentro del parque un trekking por el circuito inferior nos permitió tener un primer contacto con tan maravilloso escenario, aunque nos lleváramos algún que otro agradecido remojón por las elevadas temperaturas que nos acompañaban.
Seguidamente, un vertiginoso “paseíto” en lancha motora nos puso el corazón a mil. El trayecto fue breve pero MUY intenso. A pie de las cascadas y junto al ruido ensordecedor del agua golpeando en nuestra cara el trayecto fue de tal espectacularidad que únicamente nos limitábamos a pensar: “!!!Madre mía, donde nos hemos metido!!!!”.

El parque no sólo se conoce por la cascadas sino también por la cantidad de animales salvajes y en libertad que viven en la selva subtropical. Durante los enlaces entre circuitos nos cruzábamos con monos, coatíes, arañas, tucanes y la mayor cantidad de mariposas multicolor que jamás habíamos visto. Lo bucólico del paisaje semejaba a un cuadro en movimiento.

Para finalizar nuestra visita, el mejor de los regalos. Muchos trotamundos con los que hemos coincidido nos habían recomendado dejar para el final del recorrido lo que para muchos era “El mayor espectáculo natural que jamás habían presenciado”. Su nombre ya daba alguna pista de lo que nos podíamos encontrar: “La garganta del diablo”. Ahora os podemos decir, una vez pudimos contemplar tan extraordinaria belleza, el porqué de lo de su acertado nombre. Realmente es un sitio de muy difícil definición. ¡!!Simplemente os podemos decir que hay que verlo!!!!!

Así pues acabó nuestra ruta por el país del fútbol, del asado, del vino, de aborígenes...
Aterrizábamos hace un mes y medio en Buenos Aires con muchas ilusiones, expectativas e incógnitas sobre ésta experiencia a la cual nos enfrentábamos. Hoy, en el colectivo de camino a Brasil, recordábamos con cariño algunas anécdotas, paisajes, lugares y gentes con las que hemos compartido ésta aventura. Nos despedimos hasta pronto y, como dice la canción…
“No llores más por mí Argentina!!!!”