jueves, 4 de febrero de 2010

Hostels




Las mejores cosas llegan sin avisar. Sin saber por qué ni como, pero pasan. Hoy nos ha ocurrido con el Hostel "El pueblito". De entrada, su ubicación no es la idonea para ningún mochilero: está situado a 3km del pueblo y para llegar y salir hay que pillar un bus que pasa cada hora!!! Con semejante panorama e inaccesibilidad, ¿Por qué nos decidimos por él? Pues no lo sabemos, pero la realidad es que aquí estamos... y no nos arrepentimos!!!! Seguidamente os intentaremos describir lo que descubrimos al llegar: después de 13 horas de viaje nocturno en autobús y el cansancio de aquel que ya lleva días sin dormir más de 5 horas seguidas, llegamos a "El Bolsón". Es un pueblito que en la década de los 70 fue un paraíso Hippie y que hoy en día todavía conserva gran parte de su espíritu. El hostel "El pueblito" es una cabaña de madera autoconstruida en aquella época de libertad y libertinaje, situada estrategicamente en mitad del bosque y junto a un río caudaloso repleto de truchas. Desde nuestra la buhardilla donde dormimos se distinguen en el horizonte a través de las pequeñas ventanas 3 picos de la frontera andino-argentina. Cuando todos duermen, incluso es posible escuchar la corriente del río. Pero lo mejor de todo no es su ubicación ( que ya de por sí es mágica ) sino el ambiente que en él se respira. Los dueños, Marcel y Nicco, son dos hippies que cada noche montan una cena colectiva y después, para seguir las conversaciones iniciadas durante el banquete, nos desplazamos a una pequeña cabaña anexa de madera que nada tiene que envidiar a los mejores pubs de la capital. Y es que hemos descubierto con los hostels una nueva forma de viajar donde los albergues se convierten en tu hogar, los desconocidos en tu familia y las conversaciones en tu televisor.

PD1: Saludos a Xavi y Dianne, una pareja francesa realmente encantadora que tiene por delante 10 meses de un viaje de ensueño por el mundo. ¿Nos veremos en Río?

PD2: Grácias a todos/todas por vuestros comentarios!!!! Son estupendos!!!!

lunes, 1 de febrero de 2010

A la hora del café...



Llevamos 6 días en un pueblecito costero de la Patagonia Argentina. De relax, playa, verano, siesta, café... y entre conversaciones y silencios surgió este texto.

Aunque lo intentes no lo vas a conseguir. Allá donde vayas, sea la hora que sea, escuches lo que escuches y veas lo que veas es imposible escapar de él. Y no, no estoy hablando del “mate”, sino de futbol en Argentina. Porque Argentina es fútbol. En la calle, en los bares, en las radios, las televisiones, los juegos de la play, el tiempo libre, las conversaciones, los telediarios…futbol y más futbol. Liga argentina, española, inglesa o mozambiqueño, no importa. Cuando el futbol aparece el país se paraliza, y como aparece por todos lados pues Argentina podríamos decir que es un país paralizado. A ésta realidad ( que se puede extrapolar también en mayor o menor grado a otros países ) le he podido encontrar dos razones, una de positiva y otra de no tan positiva. Para el primer razonamiento optimista me voy a dirigir al controvertido artista americano Andy Warhol para encontrar una más que parecida comparación:

“Una coca-cola siempre será la misma independientemente de tu clase social, tu sexo o religión. Un indigente puede estar bebiéndose una coca en el barrio del Bronx al mismo tiempo que los Kennedy pueden estar en la Casa Blanca también con una coca-cola, ni más buena ni menos buena que la del indigente. Una coca siempre será una coca”.
Pues con el futbol en Argentina pasa algo parecido. Por ejemplo, ser de Boca es ser de Boca, tanto para un gaucho de la Pampa, como para un “porteño” de la capital como para un indígena quechua de la frontera con Bolivia. Y tener algo en común independientemente de tu status social es algo a valorar en las comunidades actuales, donde la individualidad y el egoismo están cada vez más en alza, provocando situaciones más intolerantes en las relaciones interpersonales. Compartamos algo, aunque sea una coca-cola o futbol. La parte más pesimista de todo esto sería analizando la historia de la humanidad. Desde que el hombre es hombre, hace miles y miles de años, ha existido una lucha innata por evolucionar y progresar. Hemos sobrevivido a glaciaciones, a sequías, a migraciones kilométricas y a guerras centenarias. Hemos llegado a inventar la rueda, a crear el fuego, a ser quemados en la inquisición por defender unas ideas para acabar en pleno siglo XXI sentados en un sofá viendo un partido de futbol amistoso.

Al fin y al cabo este texto es una explicación de las fotos . La primera es que acá hasta el sol puede ser un balón por tal de cantar un gol. La segunda es que siempre tienes que estar con la Selección, aunque vivas en la calle y sea la única camiseta que tengas...

sábado, 30 de enero de 2010

Península Valdés, naturaleza salvaje





Península Valdés:

"Este lugar no es un Hospital pero el silencio aquí es igual de importante". Así de contuntende nos recibía un cartel informatvo al inicio del sendero. A juzgar por lo amenazante del mensaje empezamos nuestro trayecto con la sensación de que algo importante estaba sucediendo abajo del acantilado. Caminando sigilosos nos entrontramos de immediato otro cartel con un mensaje algo más suave e incluso persuasivo: "Guarden silencio y escuchar la naturaleza". El grado de intrigo y misterio aumentaba en nosotros a pasos agigantados. Como dos detectives novatos avanzábamos concentrando nuestros esfuerzos en nuestros sentidos más periféricos: la vista y el oído. En seguida empezamos a escuchar no muy lejos de nuestra posición, algunos rugidos ensordecedores. Nuestro corazón empieza a acelerarse y una sonrisa nerviosa empieza a aparecer automáticamente en nuestra faz. Los rugidos feroces se hacen más fuertes y cercanos a medida que nos acercamos más... De repente, de entre la maleza del camino, un animal a paso lento se interpone en nuestro camino ¿Qué es esto? Abro la guía e identifico rápidamente su nombre: !Armadillo! Seguramente el pobre animal se merecía más atención, pero hipnotizados por el ruido ensordecedor que oíamos de fondo no podíamos entretenernos con el gracioso animal acorazado. Llegamos al acantilado. Nos disponemos detrás de un arbusto y observamos en silencio absoluto el tremendo espectáculo que tenemos delante. Mi boca se abre de emoción y me froto fuerte los ojos para corroborar realmente si loque estoy viendo es o no un sueño. Mi cámara fotográfica hecha humo!!! Delante nuestro, a menos de 15 metros, una manada de leones y lobos marinos en plena época de reproducción. El guarda dice que hay unos 800, entre ellos 300 crías. De telón de fondo para engrandecer más la escena, un océano atlántico de un color azul cielo despampanante con orcas flanqueando el horizonte. Éstas últimas no las podemos ver, pero se intuyen en la tensión del ambiente...
30-01-2010